Home » Trastornos de personalidad » El clúster C: la evitación, la dependencia o la obsesión exacerbadas
La ansiedad ante los otros, la tendencia a la evitación, a la obsesión o la escasa tolerancia a la incertidumbre son aspectos comunes que muchos experimentamos en menor o mayor medida. Padecer un trastorno implica ir unos cuantos pueblos más allá. Un trastorno de la personalidad emerge de la prominencia, el desequilibrio, la rigidez y la cronificación de una serie de rasgos que deterioran el funcionamiento de la persona que lo padece. Dependiendo de éstos, el individuo padecería uno u otro trastorno. El principal manual diagnóstico, el DSM-V, establece diez trastornos de personalidad, que se dividen en tres grupos: el clúster A, B y C.
Usamos el término clúster para referir una agrupación de subtipos de personalidades con elementos o rasgos comunes. El más estudiado y conocido es el clúster B. Sin embargo, en este post hablaremos de otro grupo menos conocido por el gran público.
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Toggle¿Qué es el clúster C?
El clúster C agrupa aquellos trastornos de personalidad cuyos rasgos prominentes orbitan alrededor del temor, la rigidez y la ansiedad. Son personas con gran querencia al control y la anticipación (ya sea de una forma organizada o desorganizada) y generalmente con una escasa tolerancia a la incertidumbre. Quizás, y corriendo el riesgo de caer en el trazo grueso, podemos afirmar que estos trastornos se caracterizan por un patrón recurrente de temor exacerbado a partir de las relaciones sociales, la separación o la necesidad de control. No existe (al menos en términos diagnósticos) una personalidad tipo C, el cluster C es simplemente una etiqueta o concepto que tiene sentido en el ámbito de la práctica clínica y la investigación.
Dentro del clúster C encontramos el trastorno de la personalidad evitativo, el dependiente y el obsesivo-compulsivo.
Trastorno de la personalidad por evitación (TPE)
Los individuos con TPE tienden a considerarse socialmente ineptos o poco atractivos y viven con ansiedad una escasa actividad social restringida por un gran temor al rechazo o la valoración negativa. Son percibidos como tímidos, introvertidos o contenidos y tienden a manifestar una autoestima deteriorada por sus sentimientos de inferioridad. Pendientes del que dirán, se acercan solo aquellas personas que les hacen sentir seguros. En muchas ocasiones se confunde con trastorno de ansiedad social o con un trastorno del espectro autista.
El DSM-5 caracteriza el TPE como un patrón dominante de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los siguientes hechos:
- Evita las actividades laborales que implican un
contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o
el rechazo. - Se muestra poco dispuesto a establecer relación con los
demás, a no ser que esté seguro de ser apreciado. - Se muestra retraído en las relaciones estrechas porque
teme que lo avergüencen o ridiculicen. - Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones
sociales. - Se muestra inhibido en nuevas situaciones interpersonales
debido al sentimiento de falta de adaptación. - Se ve a sí mismo como socialmente inepto, con poco
atractivo personal o inferior a los demás. - Se muestra extremadamente reacio a asumir riesgos
personales o a implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar
embarazosas.
Si quieres leer más sobre el TPE puedes hacerlo a través de este enlace.
Trastorno de la personalidad por dependencia (TPD)
Las personas con TPD se relacionan con dificultad en un mundo que perciben peligroso y complicado. Sus dificultades de autonomía se sustentan en la creencia que son personas débiles o frágiles, y se sienten indefensas, inmaduras e incluso incompetentes. Presentan una constante necesidad de cuidado y un comportamiento dócil en el que subyace el miedo a ser abandonado. Manifiestan dificultades para adaptarse a la vida adulta, asumir responsabilidades, tomar decisiones por sí mismas. Tienden a agradar al otro, no son amigos del conflicto y les cuesta defender su punto de vista o intereses cuando no coinciden con el del resto. Ante el conflicto desean reestablecer el equilibrio, se disculpan o asumen responsabilidades, aunque no sean propias, con tal de restaurar la paz en la relación.
Desde un punto de vista clínico y de acuerdo con el DSM-V, el diagnóstico del trastorno de personalidad dependiente está basado en los siguientes criterios:
- Tienen dificultades para tomar decisiones cotidianas
si no reciben una cantidad exagerada de consejos y garantías de otras personas. - Necesitan que otras personas sean responsables de los
aspectos más importantes de sus vidas. - Manifiestan dificultades expresar su desacuerdo con
los demás porque temen perder su apoyo o su aprobación. - Presentan dificultades para comenzar proyectos por sí
mismos porque no tienen confianza en su juicio y/o habilidades (no porque
carezcan de motivación o energía). - Están dispuestos a hacer todo lo posible (por ejemplo,
realizar tareas desagradables) para obtener el apoyo de los demás. - Se sienten incómodos o indefensos cuando están solos
porque temen no poder cuidar de sí mismos. - Cuando una relación cercana finaliza, sienten una
necesidad urgente de establecer una nueva relación con alguien que les brinde
atención y apoyo. - Les preocupa y les atemoriza el hecho de tener que
cuidar de sí mismos.
Si quieres leer más sobre el TPD puedes hacerlo a través de este enlace.
Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (TPOC)
El individuo que padece un TPOC presenta un patrón inflexible de pensamientos y comportamientos caracterizado por una rigidez e inflexibilidad exacerbada, además de una preocupación excesiva en las reglas, el orden y el control. Son personas con un pensamiento tendente al perfeccionismo, adhesión a la normativa social y elevado sentido del respeto. Se sienten muy incómodas ante la falta de orden y estructura en su día a día, y sufren para adaptarse a situaciones imprevistas o cambiantes.
De acuerdo al DSM-V, las personas con TPOC deben cumplir al menos cuatro de los siguientes criterios:
- Están preocupados por
detalles, reglas, horarios, organización y listas. - Sus intentos de hacer
algo perfectamente afectan a la finalización de las tareas. - Se dedican
absolutamente al trabajo y a la productividad (no por necesidad financiera), lo
que da lugar al descuido de las actividades de ocio y de los amigos. - Son excesivamente
concienzudos, exigentes e inflexibles con respecto a los temas y valores éticos
y morales. - Se resisten a tirar
objetos desgastados o sin valor, incluso aquéllos sin ningún valor sentimental. - Son reacios a delegar
trabajo o trabajar con otras personas a menos que estén de acuerdo en hacer las
cosas exactamente como ellos lo desean. - Son reacios a gastar
dinero en ellos mismos y en los demás porque lo ven como algo que se debe
guardar para futuros desastres. - Son rígidos y tercos.
Si quieres leer más sobre el TPOC puedes hacerlo a través de este enlace.
David Martín Escudero








3 comentarios
EXELENTE!, ESCUETO, PRACTICO, ME HA SIDO DE MUCHA UTILIDAD..MUCHAS GRACIAS! Y FELICITACIONES, POR EL CONOCIMIENTO Y PODER DE SINTESIS.
Me parece que hay muchas características de estos trastornos que se mezclan.
Es decir, que veo rasgos que se comparten en más de un trastorno y que hay rasgos que no se dan en un trastorno en una persona concreta, incluso teniendo un TPD puede presentar rasgos TPO y así sucesivamente.
Me parece muy complicado crear parcelas rígidas en estos temas.
son guías para diagnósticos,no hay que tomarlo como una regla.Pero son muy útiles para los médicos,hay una variedad de síntomas inimaginables.