El Cluster A: desconfianza, aislamiento o excentricidad exacerbadas

clúster A
Foto de Michal Pechard

La introversión, la tendencia al aislamiento, la superstición, la excentricidad o la desconfianza componen rasgos comunes que muchos presentamos de alguna y otra forma. Per se no son negativos. Sin embargo, cuando estas tendencias se presentan de forma exacerbada, afectan al bienestar y dificultan la integración y normal funcionamiento, es posible que compongan un trastorno de personalidad del clúster A.

Los trastornos de la personalidad (TP) se caracterizan por un patrón prolongado de comportamiento, emociones y pensamientos muy diferente a las expectativas de la cultura o contexto del individuo. Dependiendo de estos patrones, el individuo padecería uno u otro trastorno. El principal manual diagnóstico, el DSM-5, establece diez trastornos de personalidad, que se dividen en tres grupos: el clúster A, clúster B y el clúster C. Por tanto, utilizamos el término clúster para clasificar los trastornos de personalidad de acuerdo a la prominencia de sus rasgos. El clúster B es, sin duda, aquel más conocido e investigado. Sin embargo, hoy hablaremos de otro grupo menos conocido por el gran público.

¿Qué es el Clúster A?

El clúster A incluye tres TPs: en el paranoide prima la sospecha o la desconfianza, en el caso del esquizoide destacan el aislamiento y la introversión y en el esquizotípico el retraimiento y las creencias pseudomágicas.

A pesar de tener una prevalencia estimada significativa, los TP del clúster A han generado un volumen de investigación significativamente menor a sus parientes del clúster B o C. Tal vez porque las personas con este tipo de trastornos rara vez procuran atención psicológica, y cuando lo hacen, están motivadas por otras problemáticas, como son la ansiedad, depresión o el abuso de sustancias.

Trastorno paranoide de la personalidad

El trastorno paranoide presenta como rasgo característico un patrón de desconfianza extrema con actitudes defensivas y de suspicacia. La persona acostumbra a sentirse escrutada u observada, y a menudo busca razones ocultas que justifiquen motivaciones interesadas o maliciosas en los otros.

El diagnostico de acuerdo al Manual Diagnóstico DSM-5 se sustenta en la presencia de patrón de desconfianza persistente y sospecha de los demás, la cual se manifiesta desde el inicio de la juventud, en al menos cuatro de los siguientes aspectos:

  • Sospecha injustificada de que otras personas los están explotando, dañando o decepcionando.
  • Preocupación por dudas injustificadas sobre la fiabilidad de sus amigos y compañeros de trabajo.
  • Renuencia a confiar en los demás frente al temor de que la información sea utilizada en su contra.
  • Malinterpretación de afirmaciones o eventos benignos que el individuo piensa que esconden menosprecio, hostilidad o una amenaza.
  • Resentimiento por insultos, lesiones o desaires.
  • Disposición a pensar que su carácter o reputación ha sido atacado y rapidez para reaccionar con ira o para contraatacar.
  • Sospechas recurrentes e injustificadas de que su cónyuge o su pareja es infiel.

Trastorno esquizoide de la personalidad

En el caso del trastorno de personalidad esquizoide el patrón dominante refiere el desapego y desinterés general en las relaciones sociales y un espectro limitado de emociones en las relaciones interpersonales. Son percibidos como personas introvertidas, apáticas, indiferentes y distantes. Como ermitaños emocionales, tienden a aislarse y evitar los entornos sociales, la intimidad y las relaciones afectivas. Son poco amigos de mostrar sus sentimientos y no empatizan fácilmente con los ajenos.

Para diagnosticar un trastorno de personalidad esquizoide, los pacientes deben tener un patrón persistente sustentado en dos rasgos: (i) desapego y desinterés general hacia las relaciones sociales y (ii) expresión limitada de las emociones en las interacciones interpersonales. Este patrón se manifiesta, de manera consistente y desde la juventud, con la presencia de al menos cuatro de los siguientes aspectos:

  • Falta de deseo de disfrutar con las relaciones cercanas, incluso los miembros de la familia.
  • Fuerte preferencia por actividades solitarias.
  • Poco o ningún el interés en la actividad sexual con otra persona.
  • Disfrute de pocas o ninguna actividad.
  • Falta de amigos cercanos o confidentes, excepto posiblemente por los parientes de primer grado.
  • Indiferencia aparente para el elogio o la crítica de los demás.
  • Frialdad emocional, desapego, o afecto aplanado.

 Trastorno esquizotípico de la personalidad

El trastorno esquizotípico de la personalidad se caracteriza por un patrón general de malestar en el ámbito social, la tendencia a la distorsión cognitiva y perceptiva y a un comportamiento excéntrico. Cercanos al pensamiento mágico y supersticioso, a menudo afirman haber presenciado vivencias paranormales o poseer capacidades extrasensoriales. Se trata de una combinación de conductas, pensamientos y percepciones muy peculiares, que dificultan la interacción del individuo con su entorno. No olvidemos que ser particular o excéntrico jamás tendrá un carácter patológico si no genera de manera consistente malestar psicológico.  

En el DSM-5 define el trastorno como un (i) patrón persistente de malestar intenso con las relaciones cercanas y disminución de la capacidad de entablar este tipo de relaciones y (ii) distorsiones cognitivas o perceptivas y excentricidades de la conducta. Dicho patrón se caracteriza por la presencia de al menos 5 de los siguientes criterios:

  • Ideas autorreferenciales (creencia de que los sucesos cotidianos tienen un significado o una relevancia especial destinados o dirigidos personalmente contra el paciente) pero no ideas delirantes de referencia (que son similares pero que se sostienen con mayor convicción).
  • Creencias raras o pensamiento mágico (p. ej., creer en la clarividencia, la telepatía, o un sexto sentido; estar preocupado por los fenómenos paranormales).
  • Experiencias perceptivas inusuales (p. ej., escuchar una voz susurrando su nombre).
  • Pensamiento y habla extraños (p. ej., que es vago, metafórico, excesivamente elaborado o estereotipado).
  • Sospechas o pensamientos paranoides.
  • Efecto incongruente o limitado.
  • Comportamiento y/o apariencia rara, excéntrica o peculiar.
  • Falta de amigos cercanos o confidentes, a excepción de los parientes de primer grado.
  • Ansiedad social excesiva que no disminuye con la familiaridad y se relaciona principalmente con temores paranoides.

David Martín Escudero

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