Home » Duelo » El duelo según Neimeyer
En mi trabajo como psicólogo, siempre ha sido complicado recomendar libros. Muchos caen en las recetas vacuas y lugares comunes de la autoayuda, otros son sesudos y requieren conocimientos previos. Además, aquellos que para unos resultan útiles e interesantes para unos, pueden ser auténticos ladrillos infumables para otros. Sin embargo, en cuestión de duelo, me atrevo a recomendar la publicación Aprender de la Pérdida: una guía para afrontar el duelo (Neimeyer R., 1998).
El autor es crítico con las posturas tradicionales que contemplan el duelo como un proceso lineal e universal tachándolas de rígidas y superficiales. La más destacada de las visiones tradicionales contra la cuales Neimeyer carga sería la defendida por Kübler-Ross. Este modelo, formulado a finales de los años 60, define el duelo como un proceso dividido en etapas. Estas se suceden a partir de la pérdida hasta recomponer el equilibrio inicial. Las etapas establecidas por la autora son: fase de negación, fase de ira, fase de negociación, fase de tristeza y fase de aceptación. Neimeyer parece olvidar que la propia autora matiza que éstas no siempre se suceden de una manera ordenada y secuencial, y tampoco se producen en su totalidad en todos los casos. A menudo las personas presentan comportamientos de una misma fase, transitan de una a otra reiteradamente o eluden pasar por alguna de ellas.
Neimeyer explica el duelo aunando variables personales, familiares y culturales. Estos aspectos son cruciales y otorgan un perfil único a cada proceso de duelo. En cuanto a la utilización diagnóstica, Neimeyer rechaza la premisa de la existencia de un patrón de duelo “normal” y la fácil etiquetación como “patológica” aquella respuesta que no cumpla la secuencia prevista. No niega sin embargo la existencia del duelo prolongado o duelo retrasado.
Desafios del duelo
Por tanto, no es adecuado tratar de estandarizar un proceso que si bien muy común, es único e individual. Neimeyer se muestra en claro desacuerdo con el concepto de fases, ya que considera que favorecen la creencia de que la persona desempeña un papel pasivo frente al proceso. El autor prefiere hablar de desafíos, queriendo subrayar así la importancia del papel activo de la persona en su duelo. Así, la persona que sufre una pérdida debe desarrollar una serie de tareas, éstas son referidas como los desafíos del duelo. También son cinco:
- El primer desafío se denomina reconocer la realidad de la pérdida. Neimeyer enfatiza en la necesidad de entender el daño que hemos sufrido, el cambio que atravesamos y todos aquellos aspectos implicados y que contribuían en la definición de nuestra identidad. El reconocimiento de la realidad de la pérdida tiene implicaciones que van más allá de un nivel individual. No sólo sufrimos la pérdida como individuos, sino también como miembros de sistemas familiares y/o sociales.
- Abrirse al dolor constituye el segundo desafío. El dolor que conlleva el duelo puede llevar a la persona a emplear estrategias de evitación. Neimeyer enfatiza en la necesidad de lograr un equilibrio entre, por una parte, expresar a nivel emocional el duelo y, por otra parte, prestar atención a otros aspectos de nuestra vida. Un balance entre el sentir y el hacer. El duelo suele constituir un proceso que fluctúa entre el sentir y el hacer. El duelo se complica cuando nos centramos en exceso en sólo uno de estos dos aspectos. Bien quedándonos cosificados en la tristeza o bien evitando el dolor manteniéndonos ocupados en otras tareas.
- El tercer desafío, revisar nuestro mundo de significados, contiene un marcado carácter constructivista. La pérdida puede afectar a nuestro sistema de creencias y/o significados, es decir, nuestra forma de concebir el mundo. Las profundas revisiones que exige la invalidación de nuestro mundo de creencias pueden tener amplias consecuencias sobre nuestra actitud o nuestros valores. En cierto sentido, se trata de integrar la pérdida en nuestro sistema de significados dando lugar a una narrativa coherente.
- En el cuarto desafío, reconstruir la relación con lo que se ha perdido, tratamos de re-elaborar nuestro vínculo con aquello perdido. En caso de la muerte de un ser querido, se trataría de adecuar la forma en la que nos relacionamos con su recuerdo. Convertimos una relación basada en la presencia física en otra basada en la conexión simbólica. En el caso de una ruptura o divorcio, esta transformación podría ser el paso de una relación de pareja a otro tipo de relación.
- En el último desafío, reinventarnos a nosotros mismos, también con un enfoque de tinte constructivista, trata el cambio interior que sufrimos a partir de la pérdida y la consiguiente reconstrucción en los significados más nucleares, aquellos que afectan a nuestra identidad.
En suma, Neimeyer ofrece una interesante perspectiva sobre el duelo a las personas que sufrieron alguna pérdida y a los profesionales que ofrecen atención psicológica. Se trata de un texto muy rico tanto en aspectos teóricos como emocionales. También incluye diferentes recursos de utilidad: lecturas complementarias y otros recursos (organizaciones, webs, etc.) que permitirán al lector profundizar en la temática.
David Martin Escudero








3 comentarios
buenas tardes muy interesante el tema,quisiera saber en que momento el dr robert neimeyer acomodo toda esta informacion para llegar ala asimilisacion y acomodacion alguna pagina en donde pueda encontrar esta informacion le quedaria muy agradecida
quien fue el creador de los tipos de duelo?
Tipos de duelo reconocidos clínicamente
En la literatura contemporánea, especialmente en manuales diagnósticos y guías clínicas, se reconocen varios tipos de duelo, entre ellos:
Duelo anticipado
Duelo complicado o prolongado
Duelo crónico
Duelo retrasado
Duelo enmascarado
Duelo patológico
Duelo no autorizado (Doka)
Estas clasificaciones no provienen de un único autor, sino que han sido desarrolladas por profesionales e investigadores en distintas épocas y contextos clínicos.