¿Qué es la distimia?

trastorno distímico
Imagen de Abigail Zae

M.A. se siente triste y apática la mayor parte del tiempo. Cada mañana vive como una tarea hercúlea ponerse en marcha y comenzar el día. Se siente agotada, se distrae con facilidad y le cuesta mucho tomar decisiones. Hace tiempo que no se siente ilusionada, ha normalizado su pesimismo e insatisfacción. A menudo dice que es realista y que en este mundo pocas cosas merecen la pena. Cada vez tiene menos vida social y sale de casa lo justo. Se pregunta si estará deprimida. No duerme bien y ha ido al médico recientemente. Ha escuchado por primera vez el término distimia.

El término distimia fue utilizado por primera vez en la década de 1970 y se caracteriza por un estado de ánimo melancólico, abatido y apesadumbrado. Los síntomas, a pesar de provocar malestar psicológico, no llegan a cumplir los criterios diagnósticos de una depresión mayor.

Los primeros signos generalmente comienzan de forma insidiosa durante la adolescencia o juventud, fluctuando a lo largo de la vida del individuo. Los pacientes son a menudo percibidos como personas pesimistas, melancólicas, críticas consigo mismo y quejumbrosas.

Diversos estudios epidemiológicos sitúan la distimia entre los trastornos mentales más frecuentes en la población occidental, afectando a cerca de un 1,5%. Al contrario que en otros trastornos psicológicos, existen importantes diferencias en cuanto a género, ya que 4 de cada 5 casos detectados son mujeres. Sin embargo, es muy probable que el trastorno esté infradiagnosticado en población masculina.

Criterios diagnósticos de la distimia en el DSM 5

A. Estado depresivo presente gran parte del día, la mayoría de los días, por al menos dos años. Un año en niños y adolescentes, que también pueden presentar un estado de ánimo irritable.

B: Junto con lo anterior se presentan dos o más de los siguientes síntomas:

  • Cambios en el apetito (aumento o reducción).
  • Insomnio o hipersomnio.
  • Falta de energía o fatiga.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Sentimientos de desesperanza.

C: De presentarse, los periodos libres de síntomas no sobrepasan los dos meses seguidos.

D: Durante más de dos años se pueden cumplir con los criterios para un trastorno depresivo mayor.

E: El individuo nunca ha tenido episodios maníacos o hipomaníacos y no cumple con los criterios para la ciclotimia.

F: La sintomatología no se ve explicada por otros trastornos, como el esquizoafectivo persistente, el delirante, la esquizofrenia o cualquier otro de su espectro.

G: No se puede atribuir la sintomatología al abuso de sustancias o a otra condición médica.

H: La sintomatología causa angustia e impedimentos en áreas del funcionamiento.

Distimia vs. Depresión

La edad media de inicio y curso de los síntomas acostumbran a diferir entre ambas dolencias. Los primeros signos del trastorno distímico suelen aparecer en la juventud mientras que la depresión mayor es más frecuente en la madurez. De hecho, en el diagnóstico de la distimia existe una distinción, con inicio temprano cuando se da con anterioridad a los 21 años, y con inicio tardío, cuando aparece a partir de dicha edad. En cuanto al curso, mientras que en un episodio de depresión mayor los signos deben ser consistentes durante al menos dos semanas, en el caso de la distimia, estos perduran durante al menos dos años.

La intensidad de los síntomas y su carácter incapacitante componen otro aspecto diferenciador. En la depresión, los síntomas son agudos y con un gran impacto en las diferentes esferas de las personas. Por el contrario, en el trastorno distímico, los síntomas son continuados y la afectación funcional leve, es decir, la persona continua con su día a día. Sin embargo, no son diagnósticos necesariamente excluyentes. Las personas con distimia pueden sufrir episodios de depresión mayor. De hecho, se trata de algo muy común.

A menudo escuchamos utilizar los términos depresión neurótica, depresión menor o crónica para referir el trastorno distímico. Se trata de un léxico un tanto anacrónico y que puede llevar a confusión. La depresión neurótica es un término propio de terapeutas de vieja escuela, ya casi en desuso y que indica originalmente un cuadro mixto con síntomas ansiosos y estado anímico decaído. Por otra parte, la depresión crónica hace referencia a la continuidad en el tiempo de un cuadro sintomático depresivo. Otro error implica utilizar el término depresión menor. Sus síntomas pueden ser más leves, pero su consistencia y mantenimiento generan un malestar psicológico y una afectación a largo plazo considerables.   

Tratamiento del trastorno distímico

Desafortunadamente, a menudo no se es consciente de la problemática. Quien lo padece suele atribuirlo a su personalidad o forma de ver el mundo, asumiendo los síntomas como propios de su carácter. Consecuentemente, se resigna y no procura apoyo psicológico. Además, existen altas probabilidades de caer en conductas adictivas que componen formas de huida del malestar.

El proceso psicoterapéutico siempre debe adecuarse a cada caso individual. Los enfoques terapéuticos más empleados, por su eficacia y carácter específico, son aquellos de corte cognitivo y cognitivo-conductual. El tratamiento debe combinar aspectos cognitivos, emocionales y conductuales.

El componente conductual tendrá más peso en la parte inicial del proceso terapéutico y se orienta a la recuperación del nivel de funcionamiento del paciente. El componente cognitivo está orientado a la exploración, valoración y modulación de aquellos patrones de pensamiento que por su carga negativa se sitúan en el origen o mantenimiento del estado anímico deprimido. El apoyo social, la seguridad afectiva o simplemente el hecho de compartir actividades placenteras son aspectos clave en el proceso de recuperación del paciente.

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