Sentirse un extraño en un mundo ajeno: El Trastorno de Despersonalización y Desrealización

trastorno despersonalización y desrealización
Collage de Laturi

El trastorno de despersonalización / desrealización (TDD) pertenece al grupo de trastornos disociativos y se caracteriza por la recurrencia de una sensación persistente de desconexión de sí mismo o del entorno.

El pensador suizo Henri Amiel acuña el término despersonalización a finales del SXIX para referir sus propias experiencias de irrealidad. No será hasta 1935 cuando los médicos británicos Mapother y Mayer-Gross añadirán el término desrealización para distinguir ambos estados.

“Estaba en una cafetería, me sentí mal y fui al baño al lavarme la cara. Me observé en el espejo y vi un tipo cansado. Me miré las manos, sabía que eran mías, pero parecían ajenas. Ya en la calle mi andar parecía raro, el sonido de mis pasos era hueco. Oía el ruido de ciudad con distancia y observaba a los viandantes con extrañeza. Tenía la sensación de estar en una película.”

Se trata del trastorno disociativo menos conocido por el gran público. Al contrario de la personalidad múltiple o la amnesia, el TDD no ha sido apenas contado en el cine o la literatura. Tan solo conozco una película que retrata el trastorno, Numb (Harris Goldberg, 2007). Mathew Perry, el Chandler de Friends, encarna a un guionista cuarentón que tras mucha marihuana sufre TDD. El esfuerzo por poner en el mapa el trastorno es apreciable y necesario, es una pena que sea de la mano de una olvidable comedia romántica plagada de tópicos.

Desrealización y despersonalización

El concepto despersonalización refiere una alteración de la percepción o experiencia del sí mismo. Es una sensación de irrealidad en la que la persona se siente ajena al propio cuerpo o los propios procesos mentales. Esta sensación de extrañeza o desconexión se experimenta como si el individuo fuese observador externo. También es común el embotamiento afectivo o cognitivo, así los pacientes tienen dificultades para identificar sus emociones, presentan dificultades de concentración o para recordar con claridad.

En la desrealización se produce una alteración de la experiencia del mundo exterior o los demás. El contexto es vivido como ajeno o irreal. Los otros pueden ser percibidos como desconocidos y el entorno como el escenario de una película. Es frecuente escuchar al paciente afirmar que siente que algo parecido a un velo o una pantalla de cristal le separa de resto. Esta percepción sesgada también puede afectar al paso el tiempo, los sonidos, las texturas o tamaños.

Muchas personas han tenido una experiencia similar en algún momento a lo largo de su vida. Son pocos los casos en los que la recurrencia o continuidad de esta vivencia adquiere relevancia clínica; las estimaciones de diversos estudios arrojan una prevalencia inferior al 2% de la población.

Síntomas

El TDD no atiende a cuestiones de género, afectando a hombres y mujeres por igual. Los síntomas comienzan entre la adolescencia o primeros años de la veintena. Son escasos los casos con inicio más allá de los treinta. Los primeros signos pueden aparecer tanto de manera repentina y aguda como de forma paulatina e insidiosa. En el primer caso, el paciente recuerda con precisión el primer estado, que generalmente está relacionado con un detonante identificable, ya sea una experiencia con carácter traumático, un episodio de angustia o el uso de sustancias. Cuando el comienzo es paulatino, generalmente los pacientes no aciertan a recordar los primeros síntomas.

Los síntomas del TDD acostumbran a presentarse de forma episódica y variable. Es decir, se activan y desactivan, y varían en cuanto a frecuencia, duración e intensidad. Son minoritarios aquellos en los que el estado se mantiene de forma constante y estable en el tiempo. Los estados de despersonalización o de desrealización acarrean serias complicaciones. Aunque no existe delirio y no se pierde contacto con la realidad compartida en ningún momento, los síntomas provocan un fuerte malestar y el estado de desconexión subjetivo impacta en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana, ya sea familiar, afectivo, social, académico o laboral.

Tradicionalmente, tanto despersonalización como desrealización han sido considerados síntomas que acompañan a otros diagnósticos, como el trastorno de pánico, trastorno límite de personalidad, trastorno por estrés postraumático o incluso la esquizofrenia. También puede aparecer como síntoma en diferentes patologías neurológicas, en estos casos se denomina despersonalización orgánica.

Causas y tratamiento

Se desconocen las causas del trastorno. La naturaleza del self, la conciencia del mismo y su relación con el entorno responde a procesos cognitivos automáticos y en gran medida ajenos a nuestro control. En el TDD la conexión con el yo se fragmenta dando lugar a una forma de percepción líquida que genera y se alimenta de la propia ansiedad.

El tratamiento del trastorno de despersonalización / desrealización debe adaptarse a las características específicas de cada caso. Tras la evaluación inicial, los primeros esfuerzos terapéuticos deben centrarse en la gestión de los estados ansiosos y mejora del estado anímico del paciente. Los episodios generalmente se activan ante situaciones de estrés, ante un estado anímico decaído o como respuesta a la sensación de vacío. Es frecuente anticipar el episodio en situaciones en las que no es deseable: una reunión familiar, un momento de intimidad, un examen, etc. El paciente activa un estado de alerta y vigila su propia percepción para que esta sea “normal”. Se trata de un proceso involuntario, y por tanto, resulta muy complicado gestionarlo.

El estrés juega un papel fundamental, y ante los episodios, es común que el paciente plantee esfuerzos estériles para controlar su percepción. Este proceso de observar la naturalidad de la experiencia contribuye a desnaturalizar la misma. La aceptación y la renuncia al control de la propia experiencia son fundamentales, los estados de alerta e intentos para desactivar el estado de despersonalización / desrealización son contraproducentes. Paradójicamente, la recuperación de la normalidad pasa necesariamente por la renuncia al control de la misma.

David Martín Escudero

Una respuesta a «Sentirse un extraño en un mundo ajeno: El Trastorno de Despersonalización y Desrealización»

  1. Buenas tardes,

    el miércoles pasado falleció un ser muy querido para mí, después de unos meses muy duros y de mucha tensión emocional, pues he sido su cuidadora día y noche. Siempre decía que no concebía mi vida sin él.. Esa noche sí que sentí ese vacío, y tristeza y dolor desgarrador por otro lado normal, que todos experimentamos ante una pérdida, pero llevo desde entonces aturdida..

    Padezco de ansiedad desde hace muchos años, y creo que estoy experimentando ahora lo que otras veces me ha sucedido cuando la ansiedad era muy elevada, esta desrealización.

    Pero no sé si es normal, estoy bloqueada, como en shock. Tengo esa sensación de irrealidad y de extrañeza, como si no pudiera sentir del todo lo que tiene que ver con él, miro sus cosas, fotos, y siento una extrañeza lejana, y angustia, y vacío, pero no logro conectar con esa tristeza del todo, como si no fuera capaz de procesar que mi ser querido ya no está.

    Me han dicho que a veces pasa eso, que la mente te aleja de la realidad cuando es demasiado dolorosa, una especie de negación que deja pasar sólo el dolor que puedes manejar.

    Pero es muy desagradable, porque me siento desconectada de él, de sus recuerdos, de todo lo que ha pasado, como si mi mente no me permitiese por lo que sea recordarle y sentirle en profundidad. Incluso tengo distorsionada la percepción del tiempo, como si todo hubiese pasado hace mucho tiempo, le pienso y siento vacío y mucha angustia, pero no logro sentir más. Quiero decir, no logro ni siquiera echarle de menos, sentir ese vacío y dolor y tristeza que sentí el miércoles porque algo me lo impide.

    Estoy como bloqueada emocionalmente. Como si fuese todo una película. Hay algo que me impide conectar con la realidad. Todo me resulta extraño, hasta su recuerdo.

    Entiendo que puede ser un mecanismo de defensa o síntoma de ansiedad muy grande pero he pasado muchos meses muy mal, de verdad que al límite, y entonces no me pasaba, sólo me está pasando ahora..

    Sólo quiero sentir el dolor, y mi tristeza, y mi vacío, como todo el mundo cuando pierden a alguien, pero esta maldita sensación me lo impide y no sé cómo puedo hacer que desaparezca y desbloquearme

    Un saludo

    Muchísimas gracias

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